Experiencias de vida

Me definiría con una pasión innata por la educación. Desde pequeña, obligaba a mi hermana a jugar a la escuela conmigo. Una vez adulta, tras completar mis estudios en Bélgica, decidí aventurarme a Bolivia. Allí trabajé durante tres años como educadora en un centro de acogida para menores en situación de calle. Estos años fueron un constante desafío a la vez que un gran aprendizaje. Sumergirme en la vida cotidiana de la sociedad boliviana me ayudó a entender de primera mano la importancia de la educación en contextos vulnerables.

Después de Bolivia, me vine a Murcia, donde realicé un máster en la Universidad de Murcia. Con este nuevo título, trabajé en una asociación como responsable de proyectos de cooperación internacional y de educación al desarrollo. En este rol, me acerqué al mundo escolar murciano, organizando talleres y actividades que promovían el desarrollo sostenible y la solidaridad entre los jóvenes.

En paralelo a mi trabajo, me iba formando como profesora de francés y decidí comenzar la carrera de Educación Primaria a distancia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Objetivos

En Murcia, conocí a familias francófonas, profesores y estudiantes de francés, y me di cuenta de la escasez de actividades o eventos alternativos para vivir el idioma en la región. Decidida a aportar mi granito de arena, organicé con una colaboradora francesa las primeras escuelas de verano y de Semana Santa 100% en francés. 

Después de la experiencia con niños y niñas, lanzamos también talleres y encuentros para personas interesadas en el francés, desde principiantes hasta hablantes avanzados, siempre asegurándose de que la diversión fuera un componente esencial. Observando que las escuelas también carecían de opciones dinámicas para sus estudiantes, elaboré un divertido juego de pistas en francés en la ciudad y distintas actividades y talleres adaptados al colectivo estudiantil.

Mi objetivo es promover el aprendizaje del francés en Murcia, haciendo del idioma una experiencia viva y accesible a todos y todas.

Una belga en Murcia